VOCES CIRCULARES

Por Gustavo Buenrostro Ramírez

Berkeley, CA.- En su supuesto, la Revolución Mexicana resolvería las voces de igualdad, independencia internacional, sufragio efectivo y justicia social, que a lo largo y ancho del país retoñaban para exigir su cumplimiento.

Hoy sin embargo, 90 años después, a los mexicanos nos ha quedado claro que los auto-institucionalizados herederos de la gloriosa Revolución Mexicana la han dirigido por un obscuro y tortuoso camino circular, en el que si bien encontró veredas positivas, hoy se sabe que estas sólo fueron lapsos luminosos, pues las voces que en el presente irrumpen del seno mexicano son las mismas que al gritarse en 1910 unieron a millones de mexicanos dispuestos siempre a luchar por el México soñado.

Inmersos ya en el nuevo milenio, y teniendo encima los mismos retos de 1910, nuestra Revolución Mexicana culminará su angustiosa trayectoria circular en un sitio que aunque no exacto resulta similar a su punto de partida.

Los logros obtenidos por los herederos de la Revolución Mexicana son una realidad indiscutible. Enormes avances tecnológicos, especialmente en las áreas de la comunicación, la industria, y la urbanización. Una economía que con todo y su modelo calcado de las superpotencias es mucho más desarrollada. Es además indiscutible el valor de muchas de las instituciones que, en medio de la ponzoñosa corrupción que las aqueja, han resultado ser el legado más palpable de la Revolución. En fin, al comparar al México de 1910 con el México del presente nos damos cuenta que todo esto es indiscutible.

Es decir, tal como ha ocurrido con casi cualquier país, México es hoy una nación más desarrollada. La diferencia yace en que nuestro México ha logrado su desarrollo a un ritmo mucho menor.

Las voces que en 1910 se escuchaban fueron el echó del anhelante sueño de obtener condiciones de vida dignas para la mayoría de nuestra gente. Y es que con todos sus avances, la Revolución Mexicana no logró convertir esta idea en beneficio para todos. Por más escépticos de la realidad mexicana que uno quiera ser, basta ver las cifras, para que con todo y su frialdad nos calienten la sangre al ver, a través de los números, nuestro amargo panorama: mientras que la distancia entre los ricos y pobres aumenta a pasos agigantados, 40 millones de Mexicanos son pobres en tanto 40% de estos viven en condiciones de extrema pobreza.

Esta pobreza extrema que a nuestra gente sofoca es la causa expulsora de muchos mexicanos que a pesar de arriesgar sus vidas, día con día intentan cruzar al vecino país en busca del empleo que el sistema mexicano es incapaz de dar.

A pesar que en 1910 tanta gente se unió a las voces que exigían soberanía internacional, en el presente los extranjeros se meten en nuestra economía y nuestra política. Desafortunadamente, nuestro gobierno ha actuado muy pasivamente en cada ocasión que requiere de mano dura con el vecino del norte. Baste recordar, por actual, el nulo apoyo y las débiles declaraciones de nuestras autoridades respecto al asesinato de varios mexicanos a manos de Rancheros Tejanos; y peor aun, baste recordar las cero declaraciones como reacción a lo dicho por el Embajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow en referencia a estos asesinatos.

Tan evidente resulta la política de pasividad-aprovechamiento en las relaciones Mexico-Estados Unidos, que aunque sea obvio que el lado mexicano tiene la razón, los vecinos del norte ya no nos consideran un país negociador, sino uno con el que pueden hacer lo que mejor les plazca. Es tanta la influencia que ante nosotros tienen, que hasta lo que vestimos y hablamos, lo que vemos y oímos viene del Norte.

La realidad es que hoy, 90 años después, nuestra nación depende tanto de las decisiones de Washington, como en 1910.

Desde hace 60 años México ha sido gobernado por los herederos de la revolución Mexicana. Basta ser parte del presente para entender que la metodología que han utilizado para mantenerse en el poder es una injusta llena de atropellos, robos, amenazas, torturas, además de una largo etcétera. En los últimos años, el sistema ha venido prometiendo al pueblo que por fin otorgara el sufragio efectivo no reelección. Las ultimas elecciones llevadas a cabo muestran que aún no existen las elecciones limpias y equitativas que los mexicanos merecemos. 1998 indica que este lema aún no existe, pues aún no vivimos la plena democracia. 90 años después, aunque nos digan que estamos en transición, sabemos que las elecciones no son transparentes. żDónde quedó pues el sufragio efectivo no reelección del que se hablaba hace 90 años?

El camino circular inicio para acabar con la injusticias, y los fraudes. Con la corrupción. A este camino circular no le han sido suficientes 90 años para encontrar el antídoto aplicable ha este veneno que nos asfixia y mata. Que nos degrada. Allí esta FOBAPROA, un fondo que si bien es necesario para cualquier economía, nadie puede negar que lo que hicieron fue darnos arroz por pinole y perder la verdad en el tiempo. Allí esta la injusticia, que aunque no se medirá con vidas, si será palpable con los muchos millones escondidos en el fraude. Allí esta FOBAPROA. Con el hicimos y estamos historia 90 años después de explotar la revolución. Permitimos y estamos permitiendo que se cometa la injusticia.

Igualdad, independencia internacional, sufragio efectivo y justicia social fueron las voces que se unieron y lograron que millones de mexicanos las escucharan y por ellas lucharan. Hoy sin embargo, 90 años después, y ya en el nuevo milenio, queda poco por celebrarle a la Revolución Mexicana, pues esas voces, esos sentimientos, sólo fueron sueños frustrados. Es por esto que los mexicanos nos hemos dado cuenta que con todos sus avances y toda su modernidad, el obscuro camino que dio inicio en 1910, hoy, después de 90 años, ha dado un recorrido circular en que los únicos perjudicados hemos sido los mexicanos.

Los jóvenes no queremos otra revolución; hemos comprobado en carne propia que inútilmente pueden pasar 90 años y llegar al punto de partida. Lo que exigimos es el cumplimiento de las voces que hoy aún se escuchan.